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„Immer ist es so gewesen und wird immer so sein, daß die Zeit und die Welt, das Geld und die Macht den Kleinen und Flachen gehört, und den andern, den eigentlichen Menschen, gehört nichts. Nichts als der Tod." / "Siempre ha sido así y así siempre será, que el tiempo y el mundo, el dinero y el poder pertenecen a los mediocres y superficiales, y a los otros, a los verdaderos hombres no les pertenece nada. Nada más que la muerte"

Hermann Hesse



Algunas veces

Algunas veces cuando despierto pienso estar soñando, puedo sentir que mi cuerpo se desfragmenta como el sonido que escurre del audífono; el sentido de el eco, ase transcurrir el tiempo.., escucho tu voz…es muy semejante a la mía. Caigo ligero con el viento a pesar de tener el corazón pesado, con tantas cosas que podría yo decirte y que se tú has evocado en este loco ser.

Algunas tardes pasan serenas y otras mi imaginación hace que valla directo al estante de mi corazón y me forje una ilusión, escribirte un poema, cuando no encuentro alguna palabra que pueda alojar mis sentimientos, solo cierro mi ojos, cubriendo mi corazón con tu mirada y de pronto hasta un camino de poética estructura he logrado formar, quizá pueda cruzar por él y llegar hasta donde tu estas, quizá te pueda invitar a recorrer mi sueño futurista de color azul, mi sueño en el que te sueño, no me dices nada, porque prefiero leerlo en tu mirada, porque prefiero que sean tus labios quietos y serenos los que me platiquen mas acerca de ti, prefiero que se tu suave cabello, como mi noche en la que te sueño, sea el que me cuente de ti, de tus metas e inquietudes.

Y te digo que pura mi mirada de nocturnas influencias, caída de ojos, te busco sin encontrarte, me atrevo a entrar en tu sueño, en mi mano una poesía que he logrado formar con cada uno de los instantes en los que al cerrar mis ojos me he encuentro contigo y tu como un mes de estrellas como un beso fijo. He vencido al ángel de tu sueño, su necesidad de espacio es tan violento que baja hasta mi corazón a buscarlo, sin que quizá tú te des cuenta, ya he desprendido de ti un sincero abrazo aunque parezca un simple abrazo enternece al corazón, es como dar la bienvenida al amor, el amor entre seres, quizá compatibles quizá no, pero algo seguro es que son dos seres, sensibles y consientes.
Fui solo a buscarte como el túnel esta tarde en mi sueño; tu sueño, en mi la noche entraba, para sobrevivir me forje una ilusión, escribirte un poema, mientras te estoy mirando y te estoy oyendo sin que tu quizá te des cuenta de esto, la mitad de mi alma en el mar y la otra en la tierra, aunque cierre mis ojos y me cubra el corazón veo venirte.

El viento verde obscuro viene a mí, cargado de espacio y agua, lleno de una desvanecida substancia, muerdo el fuego dormido de noche y viene a mi un luto prófugo el despertar, en el que se también te podre encontrar.

En mi sesión de atardeceres sin tu perfume siento la extrañeza de lo que aun no viene y que sin duda desearía llegara, aquí en mi dormitorio donde la luna habita, aquí en el dormitorio en el que hoy te escribo mientras fumo en pipa de girasoles y marfiles.

Quiero saber que tengo un lugar en aquel lugar del cual casi me olvido, crees tú que el amor existe y si no es así es porque tú lo sientes solo que le has llamado diferente.

No crees que haya por ahí muchas almas solitarias a las que el corazón les pide un alito de vida, un aire nuevo, algún puñado de buenos momentos, un fragmento de pasión y amor, yo creo que sí y lo sé porque lo siento, es algo que quizá solo la correcta codificación de un beso logre explicar, es algo que solo aquellos que se crean capases de amarse a si mismo lo puedan entender.

Después de mucho, después de ciegas inquietudes, acompañado de pobres soledades e inciertos territorios, amo lo hermoso que sobrevive en mis ojos, tú, quien aun no conozco pero que sin duda he visto ya muchas veces…
Llueve

Llueve, llueve serenamente; por ahora la tormenta eléctrica a parado, me ha permitido sintonizar mi viejo radio de transistores; que algún día mi abuelo me obsequiara; como recuerdo aquella frase, que mi Abuelo mencionara: “Cuando te sientas sola, escapa, déjate llevar por los ruidillos de la radio, ellos te llevaran directo hasta donde yo estoy” y pensar que mi Abuelo nunca cumplió su sueño de ser locutor. Recuerdo cuanto lo deseaba, recuerdo que cada vez que lo mencionaba, en su rostro fatigado y expresivo, siempre se dibujaba la posibilidad de llegar tan lejos como la amplitud modulada le permitiese y así conquistar mil amores con su voz, pero dentro de esos mil amores mi Abuela…

De nueva cuenta mi soledad se verá acompañada, por una serie de relatos, que en instantes se verán amenizados por sonidos jazzísticos, agradables para esta tarde noche de lluvia, en la que se respira la humedad reconfortante del anochecer. Las antenas de la ciudad son fieles testigos, de los miles de pensamientos que naufragan en el espacio como en búsqueda de algún ser que los reciba. Afuera; la ciudad y sus peculiares ruidos constantes, que forma parte de la cotidianidad, el ruido de las aeronaves hace que se pierda en instantes la señal de mi viejo radio, con lo cual se pierden los relatos, en los que la señal parece ser raptada por una interferencia imprecisa; He vivido cerca del aeropuerto por más de ocho años, ya ni siquiera me molesta el ruido de las aeronaves; incluso las considero como una oportunidad, para continuar o seguir inventando historias, es como si construyéramos un cadáver exquisito, entre la gruesa voz que se oculta tras la radio y yo.

A veces, cuando la señal se aparta, dirijo mi mirada a través del ventanal, asía las calles, tratando de encontrar en ellas, algún fragmento que me ayude a construirme mis historias, en instantes mis historias se confunden con la realidad, así poco a poco soy parte de un mundo no real, pero tampoco ficticio; salvo por las notas que parecen en su viento resonar.

Recuerdo; que camino por una gran avenida de ruidos y estridencias; a lo lejos veo la cima de un acantilado, sobre este, una gran antena; la veo tan clara como todo mi sueño, me dirijo a ella, advertida por un recuerdo; el amor esa gran entidad mayúscula, dentro de la cual se encuentran alojados una infinidad de conceptos, que trascienden el hecho de ser simples palabras; todo es recuerdo en mi; tratare de llegar a la cima del acantilado, me apoderare de la señal de la antena, y decididamente me dedicare a buscarte; tu amor mío, que he perdido en algún instante rítmico, si te encuentro, prometo no decirte nada que te haga alejarte más de mi, tratare de que cada uno de nosotros comente sus fallos par que cuando el otro los llegara a señalar, no parezcan reclamos o reproches, sabes que nuestra historia esta inconclusa, de ti depende en gran medida que continúe o que se pierda, tal como se pierden muchos sonidos en el tiempo.

Cuando decido abrir enteramente mis ojos, me encuentro recostado sobre un sofá a cuadros, la señal de la radio ha vuelto, el relato sigue, mientras bebo de una deliciosa taza de café, me involucro tanto en las historias que a diario espero; como se espera aquello que nos ha de hacer compañía, que cuando terminan de ser contadas por aquella voz misteriosa de la radio, me sorprendo a mi misma creyéndome un ser potencialmente fantástico, un ser responsable de sus sueños, despierto de un sueño sonoro y me enfrento a mi realidad; pero esta vez es una realidad cambiante, es una realidad más sabia, enriquecida, por el imaginar, a mi lado puedo sentir la presencia de mi abuelo, juntos terminamos de componer nuestra historia, en la que siempre estaremos juntos y en la que ninguna interferencia ara que nos separemos de nuevo y es que el amor puede ser también radialmente sintonizado. Ahora es tiempo de encender la radio……. El sol ha salido en el horizonte….
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FRENTE A LA RADIO

Frente a la radio la vida se torna como un gran logro que trasciende lo imaginario. Los instantes obscuros del silencio se desvanecen tal como si fueran fantasmas en el eco, nos volvemos así las suaves tonalidades que se configuran sobre una poética estructura.

Una voz que se constituye de formas radio sonoras, nos acompaña en el recorrido, asía el lugar preciso, en el que las frecuencias rítmicas deambulan; pretendiendo conquistar el canto de las sirenas espaciales que erotizan las estancias más soñadas y sonadas. Nuestro acompañante y fiel cómplice tripula nuestra gran nave en forma de nota musical, tomando el mando de las frecuencias. Fungiendo como un gran guía.
En el camino al reino del sonido, podremos desviarnos sobre una gran avenida de ruidos y estridencias, aquí podremos detenernos a contemplar los más variados matices que se exaltan por sí mismo; en cada nota, en cada ruido y sonido.

En instantes una seducción tonal se apodera de nuestros oídos; poemas electrónicos se despiertan, dirigiendo su frecuencia asía el recóndito lugar en el que se guardan los sonidos; señales que nos invitan al departamento de los sueños; en nuestras manos una literal cajita mágica, en ella guardaremos cada uno de los sonidos que elijamos preservar.

La amplitud del horizonte se abre ante las posibilidades de seguir en la travesía, asía el sitio preciso de donde proviene esta inquietante aroma; misma que seduce rítmicamente a nuestro ser; es la dulce voz de la señorita electrónica que al configurarse en aromas sonoras, nos advierte del éxtasis celestial del imaginar. Andando pues sigamos adelante…

Recolectemos en nuestra cajita, todo tipo de sonidos, con ellos seguro podremos construir, más que instantes llenos de atmosferas de ensueño.

Algunas veces los tocks de nuestro corazón, podrán sobresaltarse, otras veces podremos encontrarnos con sonidos que apacigüen los tock de nuestro corazón, y nuestro andar.
No solo estamos en una misma frecuencia, quizá no lo notemos, pero rompemos la barrera del silenció, impregnándonos de ruidos y sonidos que al escurrirse resuenan dejando encapsulada su esencia en nuestro ser.

Cuando todo parece terminar, una oleada de equilibradas notas, nos recubre, empapándonos de la dispersión, de los sonidos; aromas, colores, sabores y texturas.

Lo interesante de esto resulta cuando nos damos la oportunidad de llegar hasta donde nunca antes pudimos imaginar; el recolectar de los arboles, sonidos; morderlos como frutos jugosos y llenos de beat, sembrar una partitura, para que pronto su frutos nos dé; si a diario la nutrimos de imaginación; esa facultad que se escapa, como parecieran escapar los sonidos, pero hoy podemos decir que los sonidos son atrapados por nuestra necesaria y vendita afección musical, incluso la voz de nuestro acompañante, siempre nos marco pauta para construirnos el camino imaginario, pero no irreal; camino en el que las variantes frecuenciales nos llevaron a encontrarnos con nosotros mismos, conocer un poco mas de nuestras posibilidades sensibles, descubrir, como el hombre es sonido en su esencia, sonido poético de mil direcciones, todo vale si se atiende al universo que se oculta tras el infinito sonoro, fonético y poético.

Pero quien estuvo al mando del viaje; quien fue nuestro guía, quien nos advertía de las latitudes y altitudes. quien está detrás de esto…imaginemos. Encendamos la radio…
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El RUIDO Y EL SONIDO

En cierto fragmento de una pieza de amor; se encontraron el sonido y el ruido, el sonido no lograba descifrar del todo, lo que el ruido le pretendía casi explicar, -parece que gritas-le dijo el sonido al ruido. No, tú eres al que yo no entiendo; te escucho muy distinto a mí, -parece ser que has ido a la mejor universidad, parece que tienes dueño y no eres libre,- dijo el ruido al sonido. En instantes una turbulencia de frecuencias hiso vibrar el encuentro, interrumpiendo la conversación que no podía ensamblar del todo. En la atmosfera del encuentro, se podía percibir, a una delicada voz proveniente del castillo de la princesa Auditya; era casi tan bella como el silencio y la música, era un canto celestial que despertaba a todos los compositores del reinado, para que fueran directos al trabajo, cuasi una alarma, aunque fina y delicada. La labor de estos hombres eran encontrar entre todos los sonidos y sus posibles combinaciones, fragmentos que encajaran a la perfección con la voz demandante pero agradable de la princesa Auditya.

El sonido y el ruido, se percataron de la deliciosa voz que se desprendía de aquella doncella, sabían ambos que serian solicitados, de alguna u otra forma, por los hombrecillos de la soberana región musical; quienes nunca salían de sus pequeñísimas casas, sin llevar consigo sus pasiones, incluso su conflictos, quizá estos sabían que a partir de esta consistente carga emocional, lograrían evocar los sonidos y los ruidos más deseados por la princesa del reinado.

El ruido inicio una precipitada conversación, que pronto paso a ser discusión, salvo por los instantes en los que el sonido trataba de apaciguar la conversación, por medio de sus correctas adecuaciones; su métrica y su ritmo al hablar tranquilizaban de momento al ruido, quién no tardaba en querer sublevarse y dominar el volumen de la conversación.

Discutían simplemente por ver quién sería el elegido para acompañar a la princesa en el recorrido vocal, pero sabían que esto dependía de los atributos que los configuraran a cada uno; La duda no se hizo esperar y burlonamente tomo el mando de la escena.

El ruido pretendía transformarse a tal grado de parecer un sonido, pensaba que quizá de esa forma fuera más probable de ser elegido, intento despojarse de su configuración sonora, se desvistió de su ritmo carente, en apariencia y en cambio se entono de un ritmo muy ameno; agudo es su conformación tonal,. En cambio el sonido pretendiendo ser diferente adopto ciertas peculiaridades del ruido, como lo es su configuración imprecisa e improbable, así como su estruendosa frecuencia, pensando en que la princesa podría inclinarse sobre una recombinación, entre ruidos y sonidos,
En el campo, los hombres recolectaban de los arboles las notas frutales que seleccionarían para construir la más grandiosa de las piezas musicales; aun que sabían que la princesa era muy exigente y se desaceria de ella al amanecer o en cuanto se aburriera de su tonada.

Así el sonido y el ruido pasaron varias horas en tratar de entender lo que la princesa desearía par insertar su voz, sabían que de esta forma podrían escapar al mundo material a través del canto celestial de la doncella, llegando hasta el lugar preciso en el que los hombres de la tierra guardan los sonidos, pero no solo era eso; El objetivo del sonido y el ruido era llegar hasta el interior del locutor de de la radio local, ambos, sabían que ahí podían tener un encuentro intimo con las ideas y afecciones del locutor y con ello hacer el amor con cada fragmento esencial del ser, generando en él; momentos de inspiración, que desembocarían en una exteriorización sonora, fluyendo, liberándose. Dejándose elegir por las variadas personalidades que conforman el universo del hombre…
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Carta al aire…

A donde estas amor; que no te puedo ver ni tocar, sabes; aun guardo en mi el resueno de tu voz, a cada rato me alerta y hace que valla directo a buscarte, prendo la radio y no te encuentro, sé que hay una hora precisa en la que te podre escuchar y entonces estarás con migo, me acompañaras. No pierdo la esperanza de encontrarte aun no siendo la hora precisa en la que se que te encontrare. Tu voz hace que te eternice, como un recuerdo equivoco y correcto, aun guardo en mi la primera vez que te pude oír, desde entonces me enamore del timbre de tu voz, ¡ha… como me encanta cuando se reconvina con las frecuencias de la radio!

Y es que nunca te he visto, ni tocado; sentido ya muchas veces en las que te he sintonizado, se que está aquí a mi lado, te abrazo con cada melodía que me dedicas, disfruto del aroma amarga; sabor a café que de tu boca escapa. Te imagino, te construyo a partir de lo que me dices, de lo que me cuentas y platicas, no me atas, no me aprisionas y cuando das la hora, pienso que llegara el momento preciso en el que nos habremos de encontrar; me sucumbe el temor de tenerte frente a mí y olvidar tu rostro que me he formado, tu mirada que me lleva al horizonte y es que ya tienes que saberlo; duermo abrazada a la radio, pensando que estas del otro lado, he quebrado mil radios, pretendiendo encontrarte. En mis noches de desvelo no hago más que construir pasadizos sonoros, reconstruyo tu vos, a partir de los fragmentos que del eco de tu voz tengo. Aun en las noches de lluvia en la que tu voz se extravía en el canto del agua, yo te imaginaba. Por ello te escribo estos renglones, sabios y precisos. Como se que yo quizá en ti no exista, me invente una escusa; pienso que si tanto te he esperado, es porque nuestro encuentro será atmosféricamente radial.

Hoy tienes que saberlo, tu quien aun no conozco; pero que es conocer; si yo te pienso en mis momentos de nostalgia; replanteo la posibilidad de encontrarme con tigo, es por ello que he preparado un gran cita para los dos; será a la hora de costumbre, permitiré saludes a todos, des las nuevas buenas, alegres los corazones de quienes te siguen, pero después de una pausa te robare, te encapsulare en mi interior y entonces así te podre escuchar por siempre.

A pesar de esto, te veo perdido, parece ser que te desvaneces, como una nota que se añora, como una canción que termina y que nadie desea que termine, sabes, estoy perdiendo el oído y la nostalgia me invade, pues cuantas veces hemos platicado sin oírnos, aun me reconforta el pensarte, quisiera escuchar tu linda voz por última vez, no deseo me digas mentiras; pero preferiría que inventaras algo bueno, tu sabes;. Confieso ante ti que en cada pausa en la que me dedicabas una jazzística melodía, te extrañaba, tenía miedo, un miedo comparado con el silencio que me invade y que ya pronto se ha de apodera de mi, miedo a nunca más poder escucharte, miedo a no sentirte más…

No me pierdas ven a esta nuestra primera única y última cita, te das cuenta, de cuantos atributos puede tener un instante, cuantas direcciones significativas, así como tu voz en mi espacio. Vestiré el vestido rojo que algún día decidí guardar par ti y par esta ocasión en la que nos encontraríamos; debo advertir que muchas veces en horas sin posibilidad de emisiones; dejo abierto mi aparato, para saber cómo respira electrónicamente el aire; como guarda incluso algo de ti; ya no hay señal pero sé que volverá, y así me quedo dormida tras haber luchado contra mi insomnio y la idea de nunca más volver a escuchar tu dulce voz frecuencial, que me abraza y me envuelve melódicamente. Mientras allá vida, mientras haya radio…

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Barroco

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